¿Cómo Hacer Negocios Sucios Tácticas De Trabajo?

¿Cómo Hacer Negocios Sucios Tácticas De Trabajo?

Todas las operaciones comerciales, desde que se inició la actividad comercial con el objetivo de obtener beneficios, siguen estando constantemente afectadas por los riesgos de fraude y corrupción en el lugar de trabajo. Los métodos de dudosa reputación que dan lugar a que tales legados ignominiosos se arraiguen en una organización se denominan comúnmente «tácticas comerciales sucias», y se puede leer sobre ellos en detalle mediante un plan de cable e Internet de Spectrum. En la actualidad, en las universidades se enseñan campos académicos enteros relacionados con la ética empresarial y la gobernanza corporativa para mitigar la difusión de estas prácticas. Como tal, tienen por objeto advertir a los posibles instigadores de la naturaleza ilegal de sus acciones previstas.

Comprensión de las tácticas comerciales sucias
Para atrapar a los funcionarios de negocios con las manos en la masa en el acto de llevar a cabo una táctica de negocios sucia, primero es importante entender cómo operan. Cada entorno industrial tiene su propia dinámica de trabajo. Estas pueden ser explotadas de varias maneras ingeniosas por individuos que no tienen reparos en comprometer su integridad por un rápido dólar. A veces se argumenta, tanto en los círculos de gestión laicos como profesionales, que todas las personas tienden a encontrar un equilibrio tácito entre trabajo y comodidad en sus carreras. Según este acuerdo de trabajo auto-adoptado, sólo se molestan en satisfacer sus necesidades laborales diarias, por lo que todo se ve bien en el papel.

Las tácticas de negocios sucios se pueden clasificar en tres categorías principales, a saber: Descomunicación voluntaria del consumidor, redundancia planificada de productos y prevención de reparaciones. Una vez que haya repasado los detalles de cada una de estas concepciones organizativas solapadas, se sorprenderá al saber cuántas grandes empresas multinacionales se dedican a su aplicación práctica al por mayor.

Listado 1, 2 y 3

Al hablar de los negocios sucios, es importante señalar desde el principio que algunos de estos métodos (incluidos los que se exponen a continuación) han pasado a formar parte de la práctica comercial habitual. Como tales, son tolerados como un mal necesario por algunos administradores de organizaciones. En muchos casos, estos altos funcionarios pueden verse implicados en ciertas malas prácticas (si se investigan y se exponen sus hábitos de trabajo).

Malas comunicaciones de los consumidores

Como se desprende de su nombre, esta estrategia particular supone que las empresas se niegan a facilitar a sus consumidores el acceso a determinada información. Esta táctica está orientada a hacer que los clientes suelten más dinero. Los ejemplos de esta práctica abundan muy comúnmente en los lugares de trabajo cotidianos.

Tomemos el caso de los proveedores de servicios de cable, teléfono e Internet, por ejemplo. Cuando los clientes se conectan con sus operadores por primera vez, sólo se les informa de las promociones de la empresa que obtienen mayores sumas en ingresos por suscripción mensual. Las ofertas de planes que se sitúan más abajo en la escala de tarifas de la organización, como las conexiones básicas de banda ancha a Internet, sólo se revelan cuando los clientes (debido a la información previa) las solicitan específicamente.

Del mismo modo, cuando los clientes hacen amenazas visibles de abandonar la cartera de ventas de la misma empresa (debido al aumento de los costos del plan), los funcionarios de la organización se apresuran a ofrecerles las mismas tarifas a las que estaban acostumbrados. Esta «amenza al borde del precipicio» suele indicar que la mayoría de las empresas son totalmente capaces de mantener fijos sus precios de suscripción. Sólo quieren probar hasta dónde pueden llegar y exprimir a sus suscriptores por el mismo servicio.

En los Estados Unidos, ha habido muchos intentos legislativos para reducir la mala comunicación voluntaria de los consumidores en el ámbito empresarial. Sin embargo, los grandes grupos de presión empresariales, responsables de mantener a grupos selectos de políticos en el Congreso, se han encargado de que esas medidas sigan siendo en gran medida esterilizadas en cuanto a su alcance efectivo.

Redundancia/obsoleción de productos planificados

Todas las empresas están interesadas en ganar la mayor parte posible del mercado de consumo. Dicho esto, pocos están ansiosos por lanzar un producto que cancele definitivamente la necesidad de hacer más compras. Por esta razón, muchas empresas fabrican sus productos con «fallos» intrínsecos de hardware. Estos defectos voluntarios hacen que se vuelvan redundantes y obsoletos después de un cierto período de tiempo. Este plazo, además, suele corresponderse con el lanzamiento de un nuevo modelo de la misma línea de productos.

El ejemplo de Apple es suficiente para ilustrar este punto en un contexto real. El reciente lanzamiento de los popularísimos dispositivos iPhone 8 y X de la compañía fue acompañado por informes generalizados sobre la notable reducción de los tiempos de batería de los antiguos modelos de iPhone.

La compañía inicialmente descartó estas preocupaciones. Pero cuando los clientes y los expertos en tecnología de tercera parte señalaron un vínculo inequívoco que estas tasas de retención de energía más lentas parecían mantener con una reciente actualización del software del iOS (programada poco después del debut público del último dispositivo), el CEO Tim Cooke se vio obligado a hacer una aparición pública para despojarse aún más

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